Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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jueves, 8 de mayo de 2014

BUENAVENTURA: ¡CAPITAL DE LA ALEGRÍA PACIFICA!


Por: Roberto Robles Castrillo
(Magister en Educación Superior, Especialista en Docencia Universitaria, Licenciado en Educación Artística, miembro fundador de la Red de Gestores Culturales del Valle, investigador en el campo de políticas públicas culturales, autor de los libros: “Diálogos entre saberes científicos y artísticos, “Matriz de sensibilidad estética entre arte y medicina”, “Partitura de las emociones”. Coordinador de Cultura de la Universidad Santiago de Cali y presidente de ASCUN Cultura Sur Occidente)

El Festival Regional de Danzas Folclóricas ASCUN Cultura Sur Occidente, organizado por la Universidad del Pacífico en la ciudad de Buenaventura, durante los días 1, 2 y 3 de mayo de 2014, se convirtió en un acto de solidaridad, confianza y respeto con sus habitantes, con sus gestores culturales, con sus danzas folclóricas, con sus chirimías, sus forma de bailar, con sus cantos y cuentos, en fin, con sus maneras de expresar la alegría en medio de la miseria económica, miseria política, miseria empresarial a la que está sometido este puerto estratégico del Pacífico colombiano.

No tengan dudas, ni miedos, Buenaventura es el puerto de la alegría, poblado hasta los tuétanos de riquezas espirituales, rico en imaginación, poblado de tesoros emocionales, dueño de un yacimiento creativo que asombra y proyecta futuro, puerto apasionado por la danza, allí nació el currulao. Todo ello, motivo trascendental para que las universidades del sur occidente colombiano, miembros de ASCUN Cultura realizaran su Festival Regional de Danzas Folclóricas interpretada por estudiantes universitarios.

Es un puerto de gentes alegres, amables, psicodélicas, dicharacheras, rebosantes de “changongerías”, recursivas, exóticas, eróticas, siempre con el humor en las palabras, inventores de bailes paradisiacos, como extraídos de lo más profundo del mar; gente que canta como las sirenas de mar y que muestran sus encantos con inteligencia y pasión, poblados de fantasías, de esperanzas y sedientos de amor. Hasta en la muerte está presente la alegría con los alabaos y arrullos, en consecuencia, se trata de una combinación bien compleja de emociones y sentimientos propios de un paraíso terrenal que está atravesado por la corrupción ética, moral y cívica.

El puerto de Buenaventura sí que está a la espera de que algún día llegue a sus orillas “el ahogado más hermoso del mundo”, como lo planteó García Márquez, que llegue el pirata bueno de un solo ojo, con una mano de gancho y un loro en el hombro que ponga en orden las oficinas, los barcos, las lanchas, los botes, las bodegas y el Faro.

En espera de que surja el nuevo Robín Hood, no para robar a los ricos y repartir a los pobres, sino para erradicar la pobreza. A la espera, no de la madre Teresa de Calcuta sino de Alicia, la del País de las Maravillas para sembrar en mar, cielo y tierra toda la fantasía, el ensueño, la ternura y el asombro del arte de la cultura pacífica.

A la espera de que algún día llegue a su orilla el cadáver del hijo de Limberg, o de pronto que arrimen a sus playas pedazos de latas de un náufrago, o que podamos encontrar el jabón mas perdido en agua honda, o el sistema de almacenamiento en la nube caída de un satélite, o los vestigios del avión Malayo. Buenaventura es el puerto de las fantasías espirituales. El puerto de la alegría pacífica, está lleno de futuros posibles, está lleno de incertidumbres, está preñado de esperanzas.

Los medios de comunicación están con su lente, convirtiendo en Casa de Piques cada rancho empobrecido por la corrupción y la desidia, siempre ven en los remolinos los cadáveres que vienen jugando desde río arriba, ven la motosierra recién manchada de sangre. Y los machetes y hachas, no se les imagina que sean para despresar el pulpo, la piangua, el toyo, el bagre, sino para el descuartizamiento de un triste pescador mágico perverso y desechable.

En Buenaventura casi todo está manchado de una nueva sangre oscura, la sangre que destilan los periódicos, sangre gris de radio, sangre negra de televisión. No podemos olvidar que detrás, dentro y por fuera de los ríos de la nueva sangre están las grandes empresas que ostentan el poder en el gobierno, en lo político y lo militar. Así las cosas, dan origen al placer del miedo, al goce estético que produce lo macabro. El disfrute de poner a circular el terror, la delicia de lamerse los labios de tanto llenarse los bolsillos con el horror.

En medio de todo ello están intactos, incólumes: la danza, el canto, el baile, la alegría permanente de sus gentes, ese tumbao que nadie les quita, esa forma tan particular de poner sus cuerpos a vibrar en estado de música y baile para alcanzar el frenesí, para vivir el clímax en conexión con el universo, esa armonía con todas las cosas, como imitando el baile del cardumen, el vuelo coreográfico de las aves, el canto profundo de las ballenas, la danza de los ríos y los rayos, el baile de las canoas y canaletes, esa danza de las atarrayas. Esa emocionalidad es incorruptible, no se logra con dinero esa pasión de disfrutar la vida a cada instante.

El puerto de Buenaventura es el encargado repartir por todo Cali (Valle del Cauca, Colombia) esa corriente de aire fresco que viene del mar y se mezcla con la montaña y los valles, esa brisa que es como una caricia a los sentidos que la naturaleza nos regala, esa aura esparcida que encarna el espíritu del mar, esa dulce caricia veloz del viento que recorre nuestros rostros todas las tardes, es como la respiración en el oído de todos los animales que duermen en el fondo del mar y ello también es incorruptible.

La Universidad del Pacífico, con Libardo Córdoba y Juana Francisca Álvarez; la Universidad del Valle, sede Cali, con Francisco Emerson Castañeda; la Universidad Libre de Cali, con Yamileth López; la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira, con Fernanda Hernández, y quien escribe, de la Universidad Santiago de Cali, asumimos el valor de la solidaridad, la confianza, el civismo, la práctica de la cultura ciudadana, de ir a Buenaventura decirles a sus pobladores: Aquí estamos presentes, con representaciones, con investigaciones y desfiles por sus calles y orillas, convencidos de que el arte y la cultura, desde la Educación Superior, están llamadas a contribuir con el equilibrio social.

El mensaje de ASCUN Cultura Sur Occidente a la comunidad de Buenaventura, por intermedio del Festival Regional de Danzas Folclóricas que organizó la Universidad del Pacífico, está centrado en que todos los cultores, bailarines, danzarines, poetas, escritores, pintores, artesanos, escultores, teatristas, músicos, fotógrafos, en sí, la comunidad de artistas y cultores, deben organizarse en un movimiento cultural integrador que trabaje en conjunto con las universidades, los colegios, escuelas, jardines, las empresas públicas y privadas, para formular un Plan de Gobierno del Arte y la Cultura para Buenaventura, para que los artistas y los gestores culturales sean el centro esencial del pensamiento y los conocimientos que logren transformar la realidad en pro de consolidar una cultura local propia, capaz de resistir y desterrar los embates de lo mágico, la corrupción y hasta los estragos de la globalización.

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