Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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miércoles, 16 de abril de 2014

La historia de Luz Mary

Por: Lolita Acosta

Esta es la historia de Luz Mary, una mujer muy especial, que se sale del común, por su alegría excepcional pese a las tragedias vividas; por su disposición para trabajar, no se le arruga a nada; por su entrega profunda a la buena crianza de sus hijos menores que yo le he conocido. 

Con uno de los cuatro primeros que tuvo está a punto de reencontrase después de 14 años de no saber nada de él.

A pesar de ser admirable y distinta esta mujer, pertenece ella al común de las personas que han sufrido separaciones de hogares desavenidos, búsqueda incesante de un mejor futuro, los duros estragos de la violencia. Así las cosas, es ella, en Valledupar, una desplazada más. Ella y sus dos hijitos: José Calixto y José Jorge, de 9 y 7 años, viviendo en la invasión Brisas de La Popa.

Hace 14 años, o sea en el año 2000, grupos armados irregulares se tomaron la vereda Flechas, en el departamento de Córdoba. Las cosas se pusieron difíciles, especialmente para una mujer sola, criando tres niños y esperando un cuarto.

Creyendo ella haber puesto a buen resguardo a sus hijos, dejándolos en manos de su mamá, la que ya tenía de por sí una buena carga con sus propios hijos, Luz Mary comenzó a caminar, buscando trabajo y un futuro que comenzó a construir al lado de otro campesino como ella, José Saúl Jacome. Pero ese futuro se frustró nuevamente al ser asesinado su hombre en la vereda La Boca de la Rosa, en Chorreras, Guajira.

Poco le duró la estabilidad alcanzada: los mismos de los grupos armados irregulares, en oscuras circunstancias y en un crimen que sigue impune, el 20 de octubre de 2011 cesaron la vida de José Saúl y Luz Mary, con sus dos pequeñines nacidos de la nueva unión, fueron expulsados y obligados a ingresar a las listas de desplazados.

Desde los inicios de nuestra amistad, ella me planteó la necesidad y deseo de reunirse con su familia, pero sus esfuerzos han sido inútiles. Su mayor anhelo es agrupar a sus hijos, de quienes solo hasta hace unas horas, y como por obra y gracia de Dios, logró saber que uno de ellos hará el juramento de bandera este sábado 20 de abril en el Batallón de Infantería Rifles de Caucasia, Antioquia.

Cuando me lo contó me dijo que no duda de que esto sea un milagro. Estaba en un lugar público cuando alguien de su pueblo de origen la reconoció, dándole razón de dos de sus hijos. De los otros dos nada se sabe.

De modo pues que a Luz Mary le estamos armando viaje para Caucasia. Nada mejor que, como en el Día del Resucitado, Luz Mary se pueda reencontrar con su hijo Carlos Alfredo Loaiza Ruiz, 14 años después de no saber absolutamente nada de él.

Quien quiera ayudarla, favor llamarla al celular 310 621 22 79.

Dios te bendiga.

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