Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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domingo, 27 de abril de 2014

“El Grito” para ver en el Festival Vallenato

Por: Lolita Acosta

Trabajar por la cultura en Valledupar es encontrar un terreno árido, espinoso y donde reina no sólo la música de acordeón como elemento subyugante, dominante y dueño de todos los privilegios, sino donde tenemos una comunidad apática, con elementos que juegan a la deslealtad, las desavenencias, los celos y la traición, y con apoyos oficiales y privados muy limitados y condicionados a las relaciones socio-políticas del proponente.

Sin embargo, hay una población inconforme, desatendida, ávida de eventos que enriquezcan el acervo cultural individual en esa necesaria construcción de un bien colectivo llamado Cultura.

Un valduparense (para no llamarlo vallenato, que es como más me gusta, pero que, para los efectos de este comentario podría desviar nuestra atención hacia el género musical tan apreciado), decía que, un valduparense nacido en Salta (Argentina), Francisco Ruiz, llama nuestra atención por estos días y una vez más. No es primera vez. Desde hace cerca de 40 años, esta es su novena o décima picada en el ruedo y bien que le viene el término pues sus propuestas pictóricas han traído siempre una especie de manifiesto revolucionario para el pensamiento local.

Esta vez tocó con lo suyo. Con la fibra más sensible y yo diría que más susceptible que tiene una sociedad, que son sus artistas. No sé como lo hizo, pero logró poner de acuerdo a 39 de los 23 artistas plásticos que inicialmente eran y juntos están dándole vida a un movimiento que han llamado El Grito de las Artes Plásticas y Visuales de Valledupar.

Es el mismo nombre de la exposición inaugurada ayer en la Casa Luque. La Casa Luque es la sede de AVIVA, la Fundación Amigos del Viejo Valle de Upar, de la cual este movimiento ha recibido total apoyo y estímulo.

Los planes son tan grandes como grandes son las necesidades del sector cultural en Valledupar, donde, la única sala de exposiciones que había (la de la Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez), fue convertida en oficinas; donde la Casa de la Cultura amenaza ruina y los pocos espacios disponibles son incapaces de satisfacer la demanda de servicios que buenamente su director quiere prestar; donde proyectos como el Parque de la Leyenda, que contemplaba la construcción de generosos escenarios para todas las artes, y el Teatro Municipal, ambos proyectos naufragados en los linderos del Código Penal, mantienen en statu quo el desarrollo del talento regional. Estamos prácticamente como en la década de los 70, cuando fue inaugurada la Casa de la Cultura Cecilia Caballero de López, a un costo elevadísimo por cierto: para levantarla fue derrumbada la Cárcel del Mamón, una edificación colonial que hoy le daría mayor valor al Centro Histórico que lucha por sobrevivir.

El atraso en temas culturales es total. El museo etnográfico desapareció junto a sus más de 200 piezas auténticas y originales que fueron a parar a los anaqueles particulares fuera y dentro del país, algunas están en la ciudad aun. Sacan la cabeza esfuerzos como los del Banco de la República con sus dos pequeñas salas, la Alianza Francesa con su patio y un saloncito, instituciones educativas privadas como el Gimnasio del Norte, San Fe y Sagrada Familia, la Universidad del Área Andina y la Popular del Cesar, los hoteles, centros comerciales en sus pasillos, los clubes sociales y algunas entidades con sus auditorios, pero ninguno de ellos llena los requisitos para la presentación de obras teatrales, de ballet, orquestal de gran formato.

El Grito se constituye así en eso: en un grito desesperado y angustioso del colectivo cultural vallenato, aparte de que es, en este festival que vive Valledupar hasta el 3 de mayo, la muestra más grande y representativa realizada aquí, compuesta por 39 artistas plásticos y visuales.

Esta exhibición, dice su promotor, Francisco Ruiz: -“... da pie al registro de la Historia de las Artes Plásticas y Visuales de Valledupar, donde se reconoce a Jaime Molina como el pintor emblemático de la plástica vallenata, que a pesar de su escasa producción  pictórica se convierte, por la poesía de Rafael Escalona, en el símbolo que lleva en el pico de las golondrinas, el grito de protesta y pedido, al igual que Jaime lo hacía en sus  famosas caricaturas, de una mayor atención e inversión para el desarrollo de las artes vallenatas. Con esta exposición se muestra que no solo poesía y música produce el  departamento del Cesar, sino también pintura, escultura, grabado, dibujo, cerámica, fotografía, textiles, audiovisuales. También es un reconocimiento a los artista que se fueron: Álvaro Martínez, Germán Piedrahita, Arturo Castro Castro y el fotógrafo Rafael Martínez que dejó un importante registro del Valledupar de antes y que, antes de que se pierda, el gobierno debe cuidar de este patrimonio. Las autoridades deben comprender que invertir en cultura es invertir en la creación de fuentes de trabajo que alejan la desocupación, la violencia y apoyan la paz”, dijo el vocero de la “gritería”.


ME GUSTARÍA ENCONTRAR UN COMENTARIO, UN APORTE TUYO EN:

http://eldiariovallenato.blogspot.com/2014/04/el-grito-para-ver-en-el-festival.html 

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jueves, 24 de abril de 2014

Jornada de Socialización y Difusión del Laboratorio Nacional de Emprendimiento

Buenos días, gustosamente le estamos invitando a que nos acompañen a  la jornada de socialización y difusión del Laboratorio Nacional de Emprendimiento C3+D, que comprende el seminario “Tendencias de negocios de la industria creativa y cultural en TIC” en las horas de la mañana y el Taller “Diseño de modelos de negocio para empresas creativas y culturales en TIC” en las horas de la tarde.

Lugar:  Biblioteca Departamental Rafael Carrillo , piso 3 
Fecha:  día 8 de mayo del presente en el horario de 08:00am a 06:00pm
Ciudad: Valledupar
 
Como siempre infinitamente agradecidos por tu gestión en pro de la cultura del Cesar,
 
Cordialmente,
 
 
Carlos F. Villalobos M.
Asesor Cultura Digital
Dirección de Comunicaciones - Mincultura
Tel: 3506547/46  ext 5007
Calle. 11 No 5-16  Bogotá, Colombia

martes, 22 de abril de 2014

Valledupar Celebra día de La tierra realizando cabildo abierto por la recuperación del Rio Guatapuri

Hoy 22 de Abril se realizara en la escuela de Bellas artes a partir de las 8:00 a.m un Cabildo abierto con el fin de escuchar propuestas y tomar decisiones para la conservación de la cuenca del Río Guatapuri.

Este importante afluente nace en la Sierra nevada de Santa Marta cerca a los corregimientos de Guatapuri y Chemesquemena pertenecientes al municipio de Valledupar, pero esta zona es gobernada por las etnias indígenas nativas de la región.

 Rio Guatapuri

Como se puede observar en la imagen anterior el rió mantiene una relación cercana por proximidad con la ciudad de Valledupar y sus habitantes los cuales lo consideran como un valioso patrimonio.

Siento que es un privilegio tener una maravilla natural de estas características y me parece que el concejo acertó  en realizar este evento pues se acerca la temporada de lluvia y el rió cambia  su apariencia. El caudal reducido que se observa en estos momentos de sequía, en invierno ha llegado a sobrepasar  el puente de hurtado que se muestra en la siguiente imagen




Seria interesante Fijar compromisos para aplicar el PLAN DE ORDENACIÓN Y MANEJO DE CUENCAS HIDROGRÁFICAS; es importante que las etnias participen y se comprometan vigilando la conservación de los bosques en la cuenca alta, de parte del gobierno queda cumplir con la propuesta de  crear un eco-parque desde el balneario Hurtado hasta el centro de la ciudad y Rescatar los Humedales.

Considero que es una buena respuesta del consejo al reto del aumento de población que requerirá para subsistir del agua que el Guatapuri nos provee. 

Los que no puedan asistir ATL tiene el proposito de transmitir en Directo este evento, por favor estar pendientes en su cuenta de TW. @ATLinnovacion y el canal de Youtube ATLinnovacion.

lunes, 21 de abril de 2014

El 'papa peregrino' será canonizado este domingo 27 de abril.

6:51 p.m. | 21 de Abril del 2014 
(http://www.eltiempo.com/)

Este lunes se conoció la oración oficial dedicada al papa Juan Pablo II, que será canonizado este domingo en una histórica ceremonia conjunta en la que también será elevado a los altares Juan XXIII.

El sitio web del vaticano creado para estas canonizaciones (www.2papisanti.org) hizo pública la oración dirigida al pontífice polaco.
¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del cielo dónanos tu bendición!
Bendice a la Iglesia que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.
Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.
Bendice las familias, ¡bendice cada familia!
Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de cielo que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.
Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

¿Por qué García Márquez tuvo que asilarse en México?

La expedición del Estatuto de Seguridad por el Presidente Julio Cesar Turbay como respuesta represiva al robo de armas del Cantón norte por el M-19 forzó a Gabo a salir del país

Por: abril 19, 2014 http://www.las2orillas.co/

 
¿Por qué García Márquez tuvo que asilarse en México?


En la última semana de marzo de 1981, Gabriel Garcia Márquez, con Mercedes Barcha, su esposa, viajó a México, ante la inminencia de una detención por parte del Ejercito Colombiano, que sospechaba que tenia vínculos con el M-19, en el gobierno de Julio Cesar Turbay, fueron varios los intelectuales, que fueron detenidos y atropellados, entre ellos Luis Vidales, la Pianista Teresita Gomez y la escultora Feliza Bursztyn, el siguiente es un texto de García Márquez publicado en EL PAÍS de España, a la semana del incidente.

Punto final a un incidente ingrato

Nunca, desde que tengo memoria, he dado las gracias por un elogio escrito ni me he contrariado por una injuria de Prensa. Es justo cuando uno se expone a la contemplación pública a través de sus libros y sus actos, como yo lo he hecho, los lectores deben disfrutar del privilegio de decir lo que piensan, aunque sean pensamientos infames. Por eso renuncié hace mucho tiempo al derecho de réplica y rectificación -que debía considerarse como uno de los derechos humanos- y, desde entonces, en ningún caso y ni una sola vez en ninguna parte del inundo he respondido a ninguno de los tantos agravios que se me han hecho, y de un modo especial en Colombia. Me veo obligado a permitirme ahora una sola excepción, para comentar los dos argumentos únicos con que el Gobierno ha querido explicar mi intempestiva salida de Colombia la semana pasada. Distintos funcionarios, en todos los tonos y en todas las formas, han coincidido en dos cargos concretos. El primero es que me fui de Colombia para darle una mayor resonancia publicitaria a mi próximo libro. El segundo es que lo hice en apoyo de una campaña internacional para desprestigiar al país. Ambas acusaciones son tan frívolas, además de contradictorias, que uno se pregunta escandalizado si de veras habrá alguien con dos dedos de frente en el timón de nuestros destinos.
La única desdicha grande que he conocido en mi vida es el asedio de la publicidad. Esto, al contrario de lo que creo merecer, me ha condenado a vivir como un fugitivo No asisto nunca a actos públicos ni a reuniones multitudinarias, no he dictado nunca una conferencia, no he participado ni pienso participar jamás en el lanzamiento de un libro, les tengo tanto miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión como a los aviones, y a los periodistas les consta que cuando concedo una entrevista es porque respeto tanto su oficio que no tengo corazón para decirles que no.
Esta determinación de no convertirme en un espectáculo público me ha permitido conquistar la única gloria que no tiene precio: la preservación de mi vida privada. A toda hora, en cualquier parte del mundo, mientras la fantasía pública me atribuye compromisos fabulosos, estoy siempre en el único ambiente en que me siento ser yo mismo: con un grupo de amigos. Mi mérito mayor no es haber escrito mis libros, sino haber defendido mi tiempo para ayudar a Mercedes a criar bien a nuestros hijos. Mi mayor satisfacción no es haber ganado tantos y tan maravillosos amigos nuevos, sino haber conservado, contra los vientos más bravos, el afecto de los más antiguos. Nunca he faltado a un compromiso, ni he revelado un secreto que me fuera confiado para guardar, ni me he ganado un centavo que no sea con la máquina de escribir. Tengo convicciones políticas claras y firmes, sustentadas, por encima de todo, en mi propio sentido de la realidad, y siempre las he dicho en público para que pueda oírlas el que las quiera oír. He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido las sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XIII. Pero nunca, ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política.
He dicho alguna vez que todo honor se paga, que toda subvención compromete y que toda invitación se queda debiendo. Por eso he sido siempre tan cuidadoso en mi vida social. Nunca he aceptado más almuerzos que los de mis amigos probados. Hace muchos años, cuando era crítico de cine y estaba sometido a la presión de los exhibidores, conservaba siempre el pase de favor para demostrar que no había sido usado, y pagaba la entrada. No acepto invitaciones de viajes con gastos pagados.
El boleto de nuestro vuelo a México de la semana pasada -a pesar de la gentil resistencia de la embajadora de aquel país en Colombia- lo compramos con nuestro dinero. Pocos días antes, sin consultarlo conmigo, un amigo servicial le había pedido al alcalde de Bogotá que hiciera cambiar el horario del racionamiento eléctrico en mi casa, pues coincidía con mi tiempo de trabajo, y tengo un estudio sin luz natural y una máquina de escribir eléctrica. El alcalde le contestó, con toda la razón, que Balzac era mejor escritor que yo y, sin embargo, escribía con velas. Al amigo que me lo contó indignado le repliqué que el señor alcalde cumplió con su deber, y que contestó lo que debía contestar.
La gente que me conoce sabe que esta es mi personalidad real, más allá de la leyenda y la perfidia, y que si quedé mal hecho de fábrica ya es demasiado tarde para volverme a hacer nuevo. De modo que no ilustres oligarcas de pacotilla: nadie se construye una vida así, con las puras uñas, y con tanto rigor minuto a minuto, para salir de pronto con el chorro de babas de asilarse y exiliarse sólo para vender un millón de libros, que además ya estaban vendidos.
El segundo cargo, de que me fui de Colombia con el único propósito de desprestigiar al país, es todavía ni menos consistente. Pero tiene el mérito de ser una creación personal del presidente de la República, aturdido por la imagen cada vez más deplorable de su Gobierno en el exterior. Lo malo es que me lo haya atribuido a mí, pues tengo la buena suerte de disponer de dos argumentos para sacarlo de su error.
El primero es muy simple, pero quiero suplicar que lo lean con la mayor atención, porque puede resultar sorprendente. Es este: en ninguna de mis ya incontables entrevistas a través del mundo entero -hasta ahora- no había hecho nunca ninguna declaración sobre la situación interna de Colombia. Ni había escrito una palabra que pudiera ser utilizada contra ella. Era una norma moral que me había impuesto desde que tuve conciencia del poder indeseable que tenía entre manos, y logré mantenerla, contra viento y marea, durante casi 30 años de vida errante. Cada vez que quise hacer un comentario sobre la situación interna de Colombia lo vine a hacer dentro de ella o a través de nuestra prensa. El que tenga una evidencia contra esta afirmación le suplico que la haga conocer de inmediato, de un modo serio e inequívoco y con pruebas terminantes. Pues también suplico a mis lectores que si esas pruebas no aparecen, o no son convincentes, lo consideren y proclamen desde ahora y para siempre como un reconocimiento público de mi razón.
El segundo argumento es todavía más simple, y no ha dependido tanto de mí como de la fatalidad. Es este: tengo el inmenso honor de haberle dado más prestigio a mi país en el mundo entero que ningún otro colombiano en toda su historia, aún los más ilustres, y sin excluir, uno por uno, a todos los presidentes sucesivos de la República. De modo que cualquier daño que le pueda hacer mi forzosa decisión lo habría derrotado yo mismo de antemano, y también a mucha honra.
En realidad, el Gobierno se ha atrincherado en esas dos acusaciones pueriles, porque en el fondo sabe que mi sentido de la responsabilidad me impedirá revelar los nombres de quienes me previnieron a tiempo. Sé que la trampa estaba puesta y que mi condición de escritor no me iba a servir de nada, porque se trataba precisamente de demostrar que para las fuerzas de represión de Colombia no hay valores intocables. O como dijo el general Camacho cuando apresaron a Luis Vidales: «Aquí no hay poeta que valga». Mauro Huertas Rengifo, presidente de la Asamblea del Tolima, declaró a los periodistas y se publicó en el mundo entero que el Ejército me buscaba desde hacía diez días para interrogarme sobre supuestos vínculos con el M-19. El único comentario que conozco sobre esa declaración lo hizo un alto funcionario en privado: «Es un loquito». En cambio, el primer guerrillero que se declaró entrenado en Cuba provocó, de inmediato, la ruptura de relaciones con ese país. Pero hay algo no menos inquietante: a la medianoche del miércoles pasado, cuando mi esposa y yo teníamos más de seis horas de estar en la Embajada de México en Bogotá, el Gobierno colombiano fue informado de nuestra decisión, y de un modo oficial, a través del secretario general de la cancillería colombiana, el coronel Julio Londoño. A la mañana siguiente, cuando la noticia se divulgó contra nuestra voluntad, los periodistas de radio entrevistaron por teléfono al canciller Lemos Simonds y éste no sabía nada. Es decir: casi ocho horas después aún no había sido informado por su subalterno. El ministro de Gobierno, aún más despalomado, llegó hasta el extremo de desmentir la noticia. La verdad es que las voces de que me iban a arrestar eran de dominio público en Bogotá desde hacía varios días y -al contrario de los esposos cornudos- no fui el último en conocerlas. Alguien me dijo: «No hay mejor servicio de inteligencia que la amistad». Pero lo que me convenció por fin de que no era un simple rumor de altiplano fue que el martes 24 de marzo, en la noche, después de una cena en el palacio presidencial, un alto oficial del Ejército la comentó con más detalles. Entre otras cosas dijo: «El general Forero Delgadillo tendrá el gusto de ver a García Márquez en su oficina, pues tiene algunas preguntas que hacerle en relación con el M-19». En otra reunión diferente, esa misma noche, se comentó como una evidencia comprometedora un viaje que Mercedes y yo hicimos de Bogotá a La Habana, con escala en Panamá, del 28 de enero al 11 de febrero. El viaje fue cierto y publicar, como los tres o cuatro que hacemos todos los años a Cuba, y el motivo fue una reunión de escritores en la Casa de las Américas, a la cual asistieron también otros colombianos. Aunque sólo hubiera sido por la suposición escandalosa de que ese viaje tuvo alguna relación con el posterior desembarco de guerrilleros, habría tomado precauciones para no dejarme manosear por los militares. Pero hay más, y estoy seguro de que el tiempo lo irá sacando a flote.
La forma en que la Prensa oficial ha tratado el incidente está ya sacando algunas, y más de lo que parece.
Ha habido de todo para escoger. Jaime Soto -a quien siempre tuve como un buen periodista y un viejo amigo a quien no veo hace muchos años- explicó mi viaje en la forma más boba: «El que la debe la teme». Sin embargo, el comentario más revelador se publicó en la página editorial de El Tiempo, el domingo pasado firmado con el seudónimo de Ayatola. No sé a ciencia cierta quién es, pero el estilo y la concepción de su nota lo delatan como un retrasado mental que carece por completo del sentido de las palabras, que deshonra el oficio más noble del mundo con su lógica de oligofrénico, que revela una absoluta falta de compasión por el pellejo ajeno y razona como alguien que no tiene ni la menor idea de cuán arduo y comprometedor es el trabajo de hacerse hombre.
A pesar de su propósito criminal, es una nota importante, pues en ella aparece por primera vez, en una tribuna respetable de la Prensa oficial, la pretensión de establecer una relación precisa, incluso cronológica, entre mi reciente viaje a La Habana y el desembarco guerrillero en el sur de Colombia. Es el mismo cargo que los militares pretendían hacerme, el mismo que me dio la mayoría de mis informantes, y del cual yo no había hablado hasta entonces en mis numerosas declaraciones de estos días. Es una acusación formal. La que el propio Gobierno trató de ocultar, y que echa por tierra, de una vez por todas, la patraña de la publicidad de mis libros y la campaña de desprestigio internacional. Ahora se sabe por qué me buscaban, por qué tuve que irme y por qué tendré que seguir viviendo fuera de Colombia, quién sabe hasta cuándo, contra mi voluntad.
No puedo terminar sin hacer una precisión de honestidad. Desde hace muchos años, el tiempo ha hecho constantes esfuerzos por dividir mi personalidad: de un lado, el escritor que ellos no vacilan en calificar de genial, y del otro lado, el comunista feroz que está dispuesto a destruir a su patria. Cometen un error de principio: soy un hombre indivisible, y mi posición política obedece a la misma ideología con que escribo mis libros. Sin embargo, el tiempo me ha consagrado con todos los elogios como escritor, inclusive exagerados, y al mismo tiempo me ha hecho víctima de todas las diatribas, aun las más infames, como animal político.
En ambos extremos, el tiempo ha hecho su oficio sin que yo haya intentado nunca ninguna réplica de ninguna clase, ni para dar las gracias ni para protestar. Desde hace más de treinta años, cuando todos éramos jóvenes y creíamos -como yo lo sigo creyendo- que nada hay más hermoso que vivir, he mantenido una amistad fiel y afectuosa con Hernando y Enrique Santos Castillo -a quienes quiero bien a pesar de nuestra distancia, porque he aprendido entenderlos bien- y con Roberto García Peña, a quien tengo por uno de los hombres más decentes de nuestro tiempo. Quiero suplicarles que digan a sus lectores si alguna vez les he hecho un reclamo por las injurias de su periódico, si alguna vez he rectificado en público o en privado cualquiera de sus excesos, o si éstos han alterado de algún modo mi sentido de la amistad. No; he tenido la buena salud mental de tratarlos como si ellos no tuvieran nada que ver con un periódico que siempre he visto como un engendro sin control que se envenena con sus propios hígados. Sin embargo, esta vez el engendro ha ido más allá de todo límite permisible y ha entrado en el ámbito sombrío de la delincuencia. Me pregunto, al cabo de tantos años, si yo también no me equivoqué al tratar de dividir la personalidad de sus domadores.
De modo que todo este ingrato incidente queda planteado, en definitiva, como una confrontación de credibilidades. De un lado está un Gobierno arrogante, resquebrajado y sin rumbo, respaldado por un periódico demente cuyo raro destino, desde hace muchos años, es jugárselas todas por presidentes que detesta. Del otro lado estoy yo, con mis amigos incontables, preparándome para iniciar una vejez inmerecida, pero meritoria. La opinión pública, no tiene más que una alternativa: ¿A quién creer? Yo, con mi paciencia sin término, no tengo ninguna prisa por su decisión. Espero.
Gabriel García Márquez. 8 de abril 1981

sábado, 19 de abril de 2014

Punto final a un incidente ingrato, Gabriel García Márquez

Por: Gabriel García Márquez

Nunca, desde que tengo memoria, he dado las gracias por un elogio escrito ni me he contrariado por una injuria de prensa. Es justo, cuando uno se expone a la contemplación pública a través de sus libros y sus actos, como yo lo he hecho, que los lectores puedan disfrutar del privilegio de decir lo que piensan, aunque sean pensamientos infames. Por eso renuncié hace mucho tiempo al derecho de réplica y rectificación --que debía considerarse como uno de los derechos humanos-- y, desde entonces, en ningún caso y ni una sola vez en ninguna parte del mundo he respondido a ninguno de los tantos agravios que se me han hecho, y de un modo especial en Colombia. Me veo obligado a permitirme ahora una sola excepción, para comentar los dos argumentos únicos con que el Gobierno ha querido explicar mi intempestiva salida de Colombia la semana pasada. Distintos funcionarios, en todos los tonos y en todas las formas, han coincidido en dos cargos concretos. El primero es que me fui de Colombia para darle una mayor resonancia publicitaria a mi próximo libro. El segundo es que lo hice en apoyo de una campaña internacional para desprestigiar al país. Ambas acusaciones son tan frívolas, además de contradictorias, que uno se pregunta escandalizado si de veras habrá alguien con dos dedos de frente en el timón de nuestros destinos.

La única desdicha grande que he conocido en mi vida es el asedio de la publicidad. Esto, al contrario de lo que creo merecer, me ha condenado a vivir como un fugitivo. No asisto nunca a actos públicos ni a reuniones multitudinarias, no he dictado nunca una conferencia, no he participado ni pienso participar jamás en el lanzamiento de un libro, les tengo tanto miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión como a los aviones, y a los periodistas les consta que cuando concedo una entrevista es porque respeto tanto su oficio que no tengo corazón para decirles que no.

Esta determinación de no convertirme en un espectáculo público me ha permitido conquistar la única gloria que no tiene precio: la preservación de mi vida privada. A toda hora, en cualquier parte del mundo, mientras la fantasía pública me atribuye compromisos fabulosos, estoy siempre en el único ambiente en que me siento ser yo mismo: con un grupo de amigos. Mi mérito mayor no es haber escrito mis libros, sino haber defendido mi tiempo para ayudar a Mercedes a criar bien a nuestros hijos. Mi mayor satisfacción no es haber ganado tantos y tan maravillosos amigos nuevos, sino haber conservado, contra los vientos más bravos, el afecto de los más antiguos. Nunca he faltado a un compromiso, ni he revelado un secreto que me fuera confiado para guardar, ni me he ganado un centavo que no sea con la máquina de escribir. Tengo convicciones políticas claras y firmes, sustentadas, por encima de todo, en mi propio sentido de la realidad, y siempre las he dicho en público para que pueda oírlas el que las quiera oír. He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido las sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XIII. Pero nunca, ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política.

He dicho alguna vez que todo honor se paga, que toda subvención compromete y que toda invitación se queda debiendo. Por eso he sido siempre tan cuidadoso en mi vida social. Nunca he aceptado más almuerzos que los de mis amigos probados. Hace muchos años, cuando era crítico de cine y estaba sometido a la presión de los exhibidores, conservaba siempre el pase de favor para demostrar que no había sido usado, y pagaba la entrada. No acepto invitaciones de viajes con gastos pagados.

El boleto de nuestro vuelo a México de la semana pasada --a pesar de la gentil resistencia de la embajadora de aquel país en Colombia-- lo compramos con nuestro dinero. Pocos días antes, sin consultarlo conmigo, un amigo servicial le había pedido al alcalde de Bogotá que hiciera cambiar el horario del racionamiento eléctrico en mi casa, pues coincidía con mi tiempo de trabajo, y tengo un estudio sin luz natural y una máquina de escribir eléctrica. El alcalde le contestó, con toda la razón, que Balzac era mejor escritor que yo y, sin embargo, escribía con velas. Al amigo que me lo contó indignado le repliqué que el señor alcalde cumplió con su deber, y que contestó lo que debía contestar.

La gente que me conoce sabe que esta es mi personalidad real, más allá de la leyenda y la perfidia, y que si quedé mal hecho de fábrica ya es demasiado tarde para volverme a hacer nuevo. De modo que no, ilustres oligarcas de pacotilla: nadie se construye una vida así, con las puras uñas, y con tanto rigor minuto a minuto, para salir de pronto con el chorro de babas de asilarse y exiliarse sólo para vender un millón de libros, que además ya estaban vendidos.

El segundo cargo, que me fui de Colombia con el único propósito de desprestigiar al país, es todavía menos consistente. Pero tiene el mérito de ser una creación personal del presidente de la República, aturdido por la imagen cada vez más deplorable de su Gobierno en el exterior. Lo malo es que me lo haya atribuido a mí, pues tengo la buena suerte de disponer de dos argumentos para sacarlo de su error.

El primero es muy simple, pero quiero suplicar que lo lean con la mayor atención, porque puede resultar sorprendente. Es este: en ninguna de mis ya incontables entrevistas a través del mundo entero --hasta ahora-- no había hecho nunca ninguna declaración sobre la situación interna de Colombia, ni había escrito una palabra que pudiera ser utilizada contra ella. Era una norma moral que me había impuesto desde que tuve conciencia del poder indeseable que tenía entre manos, y logré mantenerla, contra viento y marea, durante casi treinta años de vida errante. Cada vez que quise hacer un comentario sobre la situación interna de Colombia lo vine a hacer dentro de ella o a través de nuestra prensa. El que tenga una evidencia contra esta afirmación le suplico que la haga conocer de inmediato, de un modo serio e inequívoco y con pruebas terminantes. Pues también suplico a mis lectores que si esas pruebas no aparecen, o no son convincentes, lo consideren y proclamen desde ahora y para siempre como un reconocimiento público de mi razón.

El segundo argumento es todavía más simple, y no ha dependido tanto de mí como de la fatalidad. Es este: tengo el inmenso honor de haberle dado más prestigio a mi país en el mundo entero que ningún otro colombiano en toda su historia, aun los más ilustres, y sin excluir, uno por uno, a todos los presidentes sucesivos de la República. De modo que cualquier daño que le pueda hacer mi forzosa decisión lo habría derrotado yo mismo de antemano, y también a mucha honra.

En realidad, el Gobierno se ha atrincherado en esas dos acusaciones pueriles, porque en el fondo sabe que mi sentido de la responsabilidad me impedirá revelar los nombres de quienes me previnieron a tiempo. Sé que la trampa estaba puesta y que mi condición de escritor no me iba a servir de nada, porque se trataba precisamente de demostrar que para las fuerzas de represión de Colombia no hay valores intocables. O como dijo el general Camacho cuando apresaron a Luis Vidales: «Aquí no hay poeta que valga». Mauro Huertas Rengifo, presidente de la Asamblea del Tolima, declaró a los periodistas y se publicó en el mundo entero que el Ejército me buscaba desde hacía diez días para interrogarme sobre supuestos vínculos con el M-19. El único comentario que conozco sobre esa declaración lo hizo un alto funcionario en privado: «Es un loquito». En cambio, el primer guerrillero que se declaró entrenado en Cuba provocó, de inmediato, la ruptura de relaciones con ese país. Pero hay algo no menos inquietante: a la medianoche del miércoles pasado, cuando mi esposa y yo teníamos más de seis horas de estar en la Embajada de México en Bogotá, el Gobierno colombiano fue informado de nuestra decisión, y de un modo oficial, a través del secretario general de la cancillería colombiana, el coronel Julio Londoño. A la mañana siguiente, cuando la noticia se divulgó contra nuestra voluntad, los periodistas de radio entrevistaron por teléfono al canciller Lemos Simonds y éste no sabía nada. Es decir: casi ocho horas después aún no había sido informado por su subalterno. El ministro de Gobierno, aún más despalomado, llegó hasta el extremo de desmentir la noticia. La verdad es que las voces de que me iban a arrestar eran de dominio público en Bogotá desde hacía varios días y --al contrario de los esposos cornudos-- no fui el último en conocerlas. Alguien me dijo: «No hay mejor servicio de inteligencia que la amistad». Pero lo que me convenció por fin de que no era un simple rumor de altiplano fue que el martes 24 de marzo, en la noche, después de una cena en el palacio presidencial, un alto oficial del Ejército la comentó con más detalles. Entre otras cosas dijo: «El general Forero Delgadillo tendrá el gusto de ver a García Márquez en su oficina, pues tiene algunas preguntas que hacerle en relación con el M-19». En otra reunión diferente, esa misma noche, se comentó como una evidencia comprometedora un viaje que Mercedes y yo hicimos de Bogotá a La Habana, con escala en Panamá, del 28 de enero al 11 de febrero. El viaje fue cierto y público, como los tres o cuatro que hacemos todos los años a Cuba, y el motivo fue una reunión de escritores en la Casa de las Américas, a la cual asistieron también otros colombianos. Aunque sólo hubiera sido por la suposición escandalosa de que ese viaje tuvo alguna relación con el posterior desembarco de guerrilleros, habría tomado precauciones para no dejarme manosear por los militares. Pero hay más, y estoy seguro de que el tiempo lo irá sacando a flote.

La forma en que la prensa oficial ha tratado el incidente está ya sacando algunas, y más de lo que parece.

Ha habido de todo para escoger. Jaime Soto --a quien siempre tuve como un buen periodista y un viejo amigo a quien no veo hace muchos años-- explicó mi viaje en la forma más boba: «El que la debe la teme». Sin embargo, el comentario más revelador se publicó en la página editorial de El Tiempo, el domingo pasado firmado con el seudónimo de Ayatolá. No sé a ciencia cierta quién es, pero el estilo y la concepción de su nota lo delatan como un retrasado mental que carece por completo del sentido de las palabras, que deshonra el oficio más noble del mundo con su lógica de oligofrénico, que revela una absoluta falta de compasión por el pellejo ajeno y razona como alguien que no tiene ni la menor idea de cuán arduo y comprometedor es el trabajo de hacerse hombre.

A pesar de su propósito criminal, es una nota importante, pues en ella aparece por primera vez, en una tribuna respetable de la prensa oficial, la pretensión de establecer una relación precisa, incluso cronológica, entre mi reciente viaje a La Habana y el desembarco guerrillero en el sur de Colombia. Es el mismo cargo que los militares pretendían hacerme, el mismo que me dio la mayoría de mis informantes, y del cual yo no había hablado hasta entonces en mis numerosas declaraciones de estos días. Es una acusación formal. La que el propio Gobierno trató de ocultar, y que echa por tierra, de una vez por todas, la patraña de la publicidad de mis libros y la campaña de desprestigio internacional. Ahora se sabe por qué me buscaban, por qué tuve que irme y por qué tendré que seguir viviendo fuera de Colombia, quién sabe hasta cuándo, contra mi voluntad.

No puedo terminar sin hacer una precisión de honestidad. Desde hace muchos años, El Tiempo ha hecho constantes esfuerzos por dividir mi personalidad: de un lado, el escritor que ellos no vacilan en calificar de genial, y del otro lado, el comunista feroz que está dispuesto a destruir a su patria. Cometen un error de principio: soy un hombre indivisible, y mi posición política obedece a la misma ideología con que escribo mis libros. Sin embargo, El Tiempo me ha consagrado con todos los elogios como escritor, inclusive exagerados, y al mismo tiempo me ha hecho víctima de todas las diatribas, aun las más infames, como animal político.

En ambos extremos, El Tiempo ha hecho su oficio sin que yo haya intentado nunca ninguna réplica de ninguna clase, ni para dar las gracias ni para protestar. Desde hace más de treinta años, cuando todos éramos jóvenes y creíamos --como yo lo sigo creyendo-- que nada hay más hermoso que vivir, he mantenido una amistad fiel y afectuosa con Hernando y Enrique Santos Castillo --a quienes quiero bien a pesar de nuestra distancia, porque he aprendido entenderlos bien-- y con Roberto García Peña, a quien tengo por uno de los hombres más decentes de nuestro tiempo. Quiero suplicarles que digan a sus lectores si alguna vez les he hecho un reclamo por las injurias de su periódico, si alguna vez he rectificado en público o en privado cualquiera de sus excesos, o si éstos han alterado de algún modo mi sentido de la amistad. No; he tenido la buena salud mental de tratarlos como si ellos no tuvieran nada que ver con un periódico que siempre he visto como un engendro sin control que se envenena con sus propios hígados. Sin embargo, está vez el engendro ha ido más allá de todo límite permisible y ha entrado en el ámbito sombrío de la delincuencia. Me pregunto, al cabo de tantos años, si yo también no me equivoqué al tratar de dividir la personalidad de sus domadores.

De modo que todo este ingrato incidente queda planteado, en definitiva, como una confrontación
 de credibilidades. De un lado está un Gobierno arrogante, resquebrajado y sin rumbo, respaldado por un periódico demente cuyo raro destino, desde hace muchos años, es jugárselas todas por presidentes que detesta. Del otro lado estoy yo, con mis amigos incontables, preparándome para iniciar una vejez inmerecida, pero meritoria. La opinión pública, no tiene más que una alternativa: ¿A quién creer? Yo, con mi paciencia sin término, no tengo ninguna prisa por su decisión. Espero..

miércoles, 16 de abril de 2014

Retos y propuestas para el 2014, Comunidad Avaaz

Queridos miembros de Avaaz: ¡Aquí están los resultados definitivos de nuestra gigantesca encuesta a los 34 millones de ciudadanos globales que forman esta comunidad! Estas respuestas nos marcan el camino, y por eso estamos decididos a romper el yugo que las empresas han impuesto sobre nuestros gobiernos y a que todos los niños y niñas vayan a la escuela. Esto es solo el principio:



Hemos fijado el rumbo y el plan es apasionante - ¡vamos a hacerlo realidad!

Avaaz no acepta dinero de gobiernos, empresas o grandes donantes -- dependemos al 100% de pequeñas donaciones de nuestros miembros. Por eso nuestra comunidad tiene siempre la última palabra. Haz clic para impulsar este plan en 2014:
SÍ, DONARÉ $3200 

SÍ, DONARÉ $4800 

SÍ, DONARÉ $8000 

SÍ, DONARÉ $12000 

SÍ, DONARÉ $20000 
Para donar una cantidad diferente, haz clic aquí.
Este proceso ha sido increíblemente valioso a la hora de guiar a nuestro equipo. ¡Mil gracias a todos los que han participado! Como regalo de agradecimiento, echa un vistazo a los comentarios que la gente ha dejado en la página de resultados de la encuesta aquí (navega por ellos - ¡hay decenas de miles!). Es una bella e inspiradora imagen de la humanidad y de esta increíble comunidad. ¡Estamos entusiasmados de hacer esto con todos ustedes!

Con toda nuestra ilusión, agradecimiento y cariño,

Ricken, Meredith, Lisa, Rewan, Mina, Alex y todo el equipo de Avaaz

La historia de Luz Mary

Por: Lolita Acosta

Esta es la historia de Luz Mary, una mujer muy especial, que se sale del común, por su alegría excepcional pese a las tragedias vividas; por su disposición para trabajar, no se le arruga a nada; por su entrega profunda a la buena crianza de sus hijos menores que yo le he conocido. 

Con uno de los cuatro primeros que tuvo está a punto de reencontrase después de 14 años de no saber nada de él.

A pesar de ser admirable y distinta esta mujer, pertenece ella al común de las personas que han sufrido separaciones de hogares desavenidos, búsqueda incesante de un mejor futuro, los duros estragos de la violencia. Así las cosas, es ella, en Valledupar, una desplazada más. Ella y sus dos hijitos: José Calixto y José Jorge, de 9 y 7 años, viviendo en la invasión Brisas de La Popa.

Hace 14 años, o sea en el año 2000, grupos armados irregulares se tomaron la vereda Flechas, en el departamento de Córdoba. Las cosas se pusieron difíciles, especialmente para una mujer sola, criando tres niños y esperando un cuarto.

Creyendo ella haber puesto a buen resguardo a sus hijos, dejándolos en manos de su mamá, la que ya tenía de por sí una buena carga con sus propios hijos, Luz Mary comenzó a caminar, buscando trabajo y un futuro que comenzó a construir al lado de otro campesino como ella, José Saúl Jacome. Pero ese futuro se frustró nuevamente al ser asesinado su hombre en la vereda La Boca de la Rosa, en Chorreras, Guajira.

Poco le duró la estabilidad alcanzada: los mismos de los grupos armados irregulares, en oscuras circunstancias y en un crimen que sigue impune, el 20 de octubre de 2011 cesaron la vida de José Saúl y Luz Mary, con sus dos pequeñines nacidos de la nueva unión, fueron expulsados y obligados a ingresar a las listas de desplazados.

Desde los inicios de nuestra amistad, ella me planteó la necesidad y deseo de reunirse con su familia, pero sus esfuerzos han sido inútiles. Su mayor anhelo es agrupar a sus hijos, de quienes solo hasta hace unas horas, y como por obra y gracia de Dios, logró saber que uno de ellos hará el juramento de bandera este sábado 20 de abril en el Batallón de Infantería Rifles de Caucasia, Antioquia.

Cuando me lo contó me dijo que no duda de que esto sea un milagro. Estaba en un lugar público cuando alguien de su pueblo de origen la reconoció, dándole razón de dos de sus hijos. De los otros dos nada se sabe.

De modo pues que a Luz Mary le estamos armando viaje para Caucasia. Nada mejor que, como en el Día del Resucitado, Luz Mary se pueda reencontrar con su hijo Carlos Alfredo Loaiza Ruiz, 14 años después de no saber absolutamente nada de él.

Quien quiera ayudarla, favor llamarla al celular 310 621 22 79.

Dios te bendiga.

viernes, 11 de abril de 2014

CONCEJO DEFINE METODOLOGÍA DEL CABILDO ABIERTO EN DEFENSA DE RÍO GUATAPURÍ

TOMADO DE: http://www.pipearaujoariza.com/


Pautas para participar en Cabildo Abierto

CONCEJO DEFINE METODOLOGÍA DEL CABILDO ABIERTO EN DEFENSA DE RÍO GUATAPURÍ



Valledupar 7 de abril de 2014. Temática, metodología, invitados especiales fueron definidos por el Concejo de Valledupar, para lo que será el Cabildo Abierto en defensa de río Guatapurí a realizarse el próximo 22 de abril en el auditorio de la Escuela de Bellas Artes. 

El concejal, Hernán Felipe Araujo quien viene liderando la realización de éste cabildo abierto, ante la crítica situación que enfrenta nuestra máxima fuente hídrica, como lo es el río Guatapurí, indicó que las ponencias deben ser inscritas previamente.

“Las personas interesadas en participar en el cabildo deberán elaborar e inscribir sus ponencias o informes en la Secretaría general del Concejo a partir de hoy 7 de abril, hasta el 15 abril de 2014”.

Las ponencias cuyo contenido no debe ser superior a tres páginas, con base al temario establecido, dispondrán en el desarrollo de este espacio de concertación, de cinco minutos, y la intervención y sustentación será de acuerdo al orden de registro e inscripción.

Todas las personas residentes en el Municipio pueden participar, en lo posible agruparse por comunas, barrios, agremiaciones, nombrar voceros o interlocutores para que participen en este espacio de participación ciudadana y así, reflexionar sobre la urgente necesidad de articular esfuerzos y asumir compromisos concretos para la preservación del río Guatapurí.

Los temas a desarrollar en el cabildo son: 1. Reflexiones, inquietudes y propuestas sobre la realidad actual y el futuro de la cuenca alta del río Guatapurí. 2. Reflexiones, inquietudes y propuestas sobre el futuro y realidad actual de la cuenca baja. 3. Cambio climático, impacto sobre la fuente hídrica, Inquietudes y propuestas.

La participación en el cabildo será abierta organizada, se esperan las intervenciones del alcalde de Valledupar, un representante de Ministerio de Ambiente, Corpocesar, congresistas, concejales, invitados especiales y todos quienes con anticipación inscribieron su ponencia.

Concejal Castro pide cuentas sobre el Parque Lineal de Hurtado

CONCEJO SOLICITA INFORME SOBRE ESTADO ACTUAL DEL CONTRATO DEL PARQUE LINEAL DE HURTADO.



Valledupar 31 de marzo de 2014. A través de un derecho de petición enviado a las secretarías de Obras y Hacienda del municipio, el concejal José Santos Castro solicitó informe del estado en que se encuentran las obras que se desprenden del contrato del Parque Lineal de Hurtado.

El concejal Castro sostuvo que es preocupante que hasta la fecha no se tengan avances de este importante proyecto, que se encuentra inconcluso de desde hace varios años. “El periodo anterior lideramos un debate a las obras inconclusas de Valledupar, y dentro de las cuales reposa el Parque Lineal de Hurtado, sin ningún tipo de avance en las obras físicas, y sin ninguna decisión jurídica frente a la liquidación del contrato”. 

El derecho de petición enviado a las sectoriales del municipio solicita un informe que determine si a la fecha existen cuentas de cobro por parte del Banco de Occidente, contratista, reclamando pagos del contrato del Parque Lineal de Hurtado.

“Queremos saber cuántos pagos ha realizado el municipio de Valledupar por este concepto al contratista Banco de Occidente y a cuánto asciende la deuda por la ejecución del proyecto del Parque Lineal de Hurtado”, dijo José Santos Castro quién sostuvo que en su mayoría las obras inconclusas de Valledupar no se les ha dado continuidad por celos políticos.

Agregó el Concejal que es necesario saber el estado en qué se encuentra la ejecución del contrato, incluyendo la obra del mirador del Santo Eccehomo, y que se ha determinado por parte del gobierno actual para culminar ésta parte del proyecto, y las razones por las cuales no ha continuado.

“Se acerca la celebración de la Semana Mayor y es muy seguro, que como en los últimos años los feligreses empiecen a preguntar qué ha pasado con esta obra tan esperada por los devotos de santos Ecce Homo. Queremos saber si la obra continuará o será demolida, máxime cuando no se ve ningún tipo de avance”.

Otra de las pretensiones del derecho de petición es conocer si existen demandas en contra del municipio de Valledupar, por parte de los contratistas de esta obra.

Aprobado Cabildo Abierto por el río Guatapurí

CONCEJO DE VALLEDUPAR LIDERARÁ CABILDO ABIERTO EN DEFENSA DEL RÍO GUATAPURÍ


  • Para la jornada se espera la participación del Ministerio de Ambiente


  • “Llegó el momento de revisar responsabilidades en el manejo del río”: Concejal Araujo Ariza


Valledupar 25 de marzo de 2014. De manera unánime el Concejo de Valledupar aprobó la proposición presentada por el concejal, Hernán Felipe Araujo Ariza, para la realización de un Cabildo Abierto en defensa del río Guatapurí.

Araujo Ariza manifestó que el Cabildo Abierto tiene como fin estudiar la situación que atraviesa el río Guatapurí y, entre todos los actores buscar una efectiva solución que coadyuve a la conservación de la cuenca hidrográfica más importante de la ciudad.

“Vamos a tomar la bandera en éste tema de tanta envergadura para todos los vallenatos; queremos sentar un precedente y empezar a revisar las responsabilidades que le competen a las entidades a cargo del manejo de esta importante cuenca”, sostuvo el concejal ponente. 

Entre los temas que serán abordados en el desarrollo del Cabildo Abierto están el cambio climático y su impacto en el rio, manejo en la parte alta de la cuenca y su relación con el territorio indígena, y la cuenca y toda la incidencia, vertimientos y manejo ambiental.

Para esta importante jornada serán invitados el Alcalde de Valledupar, Fredy Socarras, gerente de Emdupar, Luis Eduardo Gutiérrez, director de Corpocesar, Kaleb Villalobos, Jefe de Planeación municipal, asociaciones protectoras del río Guatapurí, medios de comunicación y comunidad en general.

La realización del evento está prevista para antes de la Semana Santa, por lo que la corporación estará dando a conocer en próximos días, a través de los medios de comunicación, la fecha y lugar definido para este espacio.


Agregó el concejal Hernán Felipe Araujo Ariza que se está gestionando la participación del Ministerio de Ambiente en esta importante jornada.