Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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domingo, 29 de diciembre de 2013

SERGIO FAJARDO. La lección del profesor de matemáticas.

Entró en política con el cambio de siglo para liderar la transformación de Antioquia y su capital, Medellín, primero como alcalde y ahora como gobernador.
Por Héctor Abad Faciolince
No es poca cosa decir que un político no ha robado nunca. Por Sergio Fajardo, yo pondría la mano en el fuego, porque además conozco la anécdota de la única vez que robó en su vida. Ocurrió en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, donde hacía su PhD en lógica matemática. Un día pidió un libro en la biblioteca y en la tarjeta de préstamos vio que la última persona que había sacado ese libro era nada menos que uno de sus ídolos: el lógico Kurt Gödel, que hacía poco se había dejado morir de hambre en ese mismo campus. La tarjeta tenía la firma de Gödel, y Fajardo no la devolvió; la conserva enmarcada en su biblioteca. Este brillante profesor de matemáticas decidió entrar en política con el cambio de siglo y desde entonces ha liderado la transformación de Antioquia y su capital, Medellín, primero como alcalde y ahora como gobernador. Debe tenerse en cuenta que Antioquia tiene tantos habitantes como Nicaragua y un PIB siete veces más grande que el país centroamericano. Este hombre claro, sencillo y sin dobleces es práctico y eficiente. Si hay alguna esperanza y sensatez en la sucia y dura política, algún día será presidente de Colombia.


Publicado originalmente en: http://elpais.com

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