Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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martes, 22 de octubre de 2013

RESPUESTA A UNA DIATRIBA

Amylkar Acosta Medina
Ministro de Minas y Energía

“Todo lo que tú dices habla de ti, muy especialmente cuando hablas de los demás”
(Talleyrand)

En el periódico El Colombiano de Medellín en su edición de la fecha, el columnista Samuel Arango M. se viene lanza en ristre contra mi persona, en un escrito que desmerece de quien presume la calidad de periodista, tanto por el estilo insidioso del mismo como por sus términos calumniosos y difamatorios. 

Según él, ingresó a la Universidad de Antioquia cuando yo era “el máximo líder estudiantil en el Alma Mater” y añade que lo fui durante muchos años, “muchos más de los que duraba su carrera universitaria”, para no decir que muchos más de los que me podía soportar. En su diatriba habla de sus supuestos enfrentamientos conmigo, dizque por “falso”, pues según él “en una parte decía una cosa y en otra decía lo contrario”, cuando si por algo me distinguí como dirigente estudiantil fue por mi verticalidad y radicalismo, propio de mis ímpetus juveniles. 

Sería acaso por “falso” y por mi supuesta “ambigüedad” que durante cuatro años de los cinco de mi carrera de economía fui elegido repetidamente como Presidente del Consejo Superior Estudiantil? Sería acaso esa misma razón la que llevó a la masa estudiantil a elegirme en votación universal y secreta como su representante al Consejo Superior Universitario, cuando conquistamos el cogobierno? Será por ello mismo, que fui elegido Concejal de Medellín (MQLP-mal que le pese), cuando apenas estaba terminando mi carrera en marzo de 1974? Y, como si lo anterior fuera poco, para cerrar con broche de oro, tan pronto como me gradué en septiembre de 1975 fui vinculado como profesor de tiempo completo de la facultad de economía, de la cual egresé.

A lo largo de mi dilatada vida pública, que es un libro abierto, he alternado la Política sin tacha con la consagración a la Docencia, gracias a la cual me cabe el honor de pertenecer a la Academia Colombiana de Ciencias Económicas como Miembro de Número. 

Si algo me ha caracterizado a mí en la vida ha sido mi coherencia ideológica y política, de ello dan cuenta mis 33 libros publicados en los cuales está compendiado mi pensamiento sobre la realidad económica y social del país. Como dice el pasaje bíblico, lo escrito escrito está. No he sido hombre de dobleces ni de volteretas. Y, a propósito de mi designación como Ministro de Minas y Energía, no llegué a dicho cargo por la vía de la adulación o la lisonja, tampoco renegando de mis ideas. Quiso el Presidente Santos, conocedor como el que más de ellas, darle cabida en su gabinete al disenso, a la crítica constructiva y eso es lo que yo represento, en esta etapa de su gobierno en pos de la unidad y la paz, que no se pueden concebir sin la inclusión y la diferencia. 

Además de sus improperios me endilga Samuel Arango, como mera suposición suya, que antes me “oponía a la venta de ISAGEN, para luego salir de la oficina de Santos a defenderla”, cuando ello es absolutamente falso. Lo invito a que si tiene una sola prueba de mi defensa de la venta de ISAGEN la haga pública, de lo contrario apelo a su honestidad intelectual para que se retracte. “No creo en él”, concluye el columnista después de sus denuestos y epítetos; está en su derecho, uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo. La imagen distorsionada que se trasluce en su libelo, sólo delata su mal disimulada animadversión. Se ve que no sólo no cree en mí, sino que además se quedó sin conocerme.

Bogotá, octubre 21 de 2013

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