Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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lunes, 15 de octubre de 2012

Arhuacos objeto de estudio en Suiza

Tomado de. http://www.elpilon.com.co/inicio/arhuacos-objeto-de-estudio-en-suiza/
Articulo del periódico el pilon Valledupar


Por una vallenata
Por Renato Laino Marchena
lainocontacto@yahoo.es
Las etnias de la sierra Nevada de Santa Marta, entraron a hacer parte de las agendas de investigación en la Universidad Neudchatel en Suiza. Hasta que una vallenata entró a formar parte de los estudiantes en esa institución de educación superior, en dicho claustro, cuando de investigar aspectos atinentes a los nativos del Nuevo Mundo, los referentes siempre fueron las culturas Azteca, Maya e Inca, quizás por ser las que por tradición histórica tienen mayor figuración y por consiguiente, han llamado la atención de los estudiosos.
Sin embargo, la vallenata Sonia Plata Salazar, una Administradora Hotelera y Turística, madre de dos hijos concebidos en una relación con un suizo, siempre inquieta por las culturas indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, pero especialmente por la arhuaca, como estudiante de Etnología, decidió asumir dentro de su programa de formación, la cultura arhuaca, por lo que le presentó la propuesta a sus profesores, quienes la acogieron y a partir de allí organizó y realizó un viaje a esta tierra.
Sonia, a decir verdad, siempre ha sentido admiración por esa cultura, desde que procedente de Santander junto con otros cuatro hermanos, llegaron a estas tierras hace unos 40 años. Desde entonces, Sonia ha manifestado esa admiración al punto que entre sus amistades cuenta a numerosos miembros de esa etnia, comenzando por el Mamus Norberto Torres, uno de los más antiguas autoridades tradicionales de esa comunidad, y al que visita cada vez que viene a Valledupar.
En Valledupar
El destino parece haber unido por siempre a esta vallenata por adopción y crianza, a lo más profundo de esta tierra como es la cultura arhuaca. Era aún una niña cuando sus padres procedentes de Bucaramanga, se asentaron a la orilla del Río Guatapurí y fundaron lo que premonitoriamente llamaron Hasta Aquí Me trajo el Río, un estadero que construyeron a la orilla del Río, al lado izquierdo del puente de Hurtado. Y en ese sitio un día hace ya unos 30 años pereció don Miguel Plata, su padre, un zapatoquero que vino a estas tierras, buscando un sitio apropiado para subsistir y criar a sus hijos. Pese a la tragedia, su esposa, Eddy Salazar, una bumanguesa, siguió aferrada a ese terruño y rincón de Valledupar. Sonia prosiguió sus estudios en la Sagrada Familia, uno de los colegios más emblemáticos de la región, y pese a sus travesuras, al punto que la tuvieron interna, se graduó en el año 1.978. Ella entre sus amigas y compañeras de estudio dejó la imagen de una joven inquieta, intrépida, osada, aventurera y amante del deporte. En este campo, pese a su corta estatura, se distinguió en el baloncesto, aunque también practicaba el ciclismo.
El estudio universitario
Posteriormente, entró a la Universidad Autónoma del Caribe en Barranquilla, en donde cursó sus estudios de Administración Hotelera y Turística, carrera que le dio la oportunidad de viajar y conocer otras culturas del mundo. Inició por Méjico y llegó a Europa, siempre con la idea de conocer.
Ya en el Viejo Continente, ha trabajado siempre en actividades relacionadas con su profesión. Allá en Suiza conoció a quien luego fuera el padre de sus hijos: Steve. Con el concibió a los seres que más adora  Steve Trachsel Plata y Timaje (que en arhuaco significa luna de agua) Trachsel Plata, dos adolescentes de 17 y 15 años.
¿Por qué estudiar a los arhuacos?
Sonia, como dijimos, siempre se interesó en la cultura arhuaca, por lo que ahora las escogió para profundizar en su estudio dentro de las culturas antiguas, que pese a vivir en su hábitat están en peligro de extinción. De esta cultura admira el respeto por la naturaleza, la propensión por el equilibrio ecológico, el respeto por la vida, su concepción pacifista y  su espiritualidad.
Por su parte, las autoridades Arhuacas muestran su preocupación ante fenómenos como la colonización de sus tierras, la presencia de grupos armados ilegales, la explotación de sus signos culturales como la orfebrería y la cerámica. Pero además, ante el calentamiento global, la disminución del recurso hídrico, la infertilidad del suelo, la reducción de su espacio vital, la aculturación y la integración con otras culturas en detrimento de la propia, entre otros fenómenos.
Todos estos fenómenos y circunstancias las expuso Sonia ante sus profesores para justificar la escogencia de esta etnia como objeto de estudio en su nueva carrera, argumentos que fueron aceptados por sus tutores, con quienes comenzó a desarrollar la investigación que la condujo en abril a su querido Valledupar.
Universidad de Neuchâtel
La Universidad de Neuchâtel (Unine) es una de habla francesa universidad en Neuchâtel, Suiza. La Universidad cuenta con cinco facultades (escuelas) y más de una docena de institutos, incluyendo las artes y las ciencias humanas, ciencias naturales, derecho, economía y teología. La Facultad de Letras y Ciencias Humanas es la escuela más grande de los que componen la Universidad de Neuchâtel, con 1.500 estudiantes. La Universidad de Neuchâtel sustituyó a la Academia, Que fue creado en 1838 por el rey Federico Guillermo IV de Prusia, El príncipe de Neuchâtel. Concedió licenciatura grados académicos en las artes y las ciencias. En 1848, el Gran Consejo decretó el cierre de la Academia y en 1866 una nueva “academia” fue establecida.
La universidad cuenta con un presupuesto anual de CHF 120 millones y un fondo de investigación anual de 40 millones de CHF. Aproximadamente 4.000 estudiantes, incluyendo 500 estudiantes de doctorado a la universidad, y más de 600 diplomas, licencias, doctorados y certificados se otorgan cada año. La universidad cuenta con más de 1100 empleados.
La Universidad de Neuchâtel se encuentra en el corazón de la región de habla francesa de Suiza, En Neuchâtel.

jueves, 4 de octubre de 2012

Del 5 al 7 de octubre habrá foro sobre la Salvaguardia del Vallenato tradicional


Durante los días 5 al 7 de octubre se llevará a cabo entre los municipios de Valledupar y Fonseca el Foro Estrategias para la Salvaguardia del Vallenato, evento auspiciado por la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Este espacio de debate, representa el foro final del largo proceso construido alrededor del objetivo de incluir al Vallenato en las listas representativas de patrimonio cultural inmaterial de la nación y la humanidad, en un paciente trabajo que ha contado con el apoyo y participación del Cluster de la Cultura y la Música Vallenata, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar.

El objetivo del foro es construir un espacio de debate regional sobre el estado actual del Vallenato tradicional y las condiciones que pueden afectar su proceso de recreación y salvaguardia en la perspectiva de consolidar propuestas que puedan ser llevadas al Plan Especial de Salvaguardia del Vallenato (requisito para su inclusión en la lista de patrimonio inmaterial del ámbito nacional), y al expediente que será enviado a la UNESCO para su declaratoria como patrimonio de la humanidad. Durante este proceso, iniciado en el año 2009, desde el Cluster de la Cultura y la Música Vallenata se han propiciado más de diez reuniones, foros, encuentros y conversatorios en diferentes lugares de la Costa Caribe, que han permitido poner en manos de los invitados al foro un resumen de la propuesta general que será debatida por académicos, folcloristas, directivos, gestores culturales, escritores, investigadores, periodistas, profesores de música, dirigentes gremiales y funcionarios del sector, músicos, compositores, cantantes y poetas de diversas regiones del país.

El coordinador del Cluster de la Cultura y la Música Vallenata, doctor Carlos Llanos Díazgranados, espera una entusiasta, creativa y propositiva participación de los invitados a este importante foro.

La mecánica del foro será la de Mesas de Trabajo, las cuales, con la idea de construir caminos de salvaguardia para el Vallenato, abordarán por separado, inicialmente, las siguientes áreas: 1) compositores, músicos e intérpretes; 2) emprendimiento cultural; 3) medios de comunicación, divulgación, difusión y propagación; 4) academia e investigación; 5) festivales y otros eventos festivos.

En Valledupar la reunión será en el auditorio “Cacique Upar” (piso 7) del Hotel Arawak (antiguo Suez Caribe), los días viernes 5 y sábado 6 de octubre, en horarios de 8:00 de la mañana a 12:00 meridiano y de 2:00 a 6:00 de la tarde. Mismo horario para Fonseca, donde el domingo 7 el foro se trasladará a esa población guajira.

El equipo que ha venido trabajando en la elaboración del PES está integrado por Carlos Llanos Díazgranados, Estela Durán Escalona, Santander Durán Escalona, Rosendo Romero Ospino, Adrián Villamizar Zapata y Lolita Acosta Maestre, quienes fueron elegidos en un foro organizado por el Ministerio Cultura hace dos años en la ciudad de Valledupar.

La música vallenata representa una de las grandes expresiones de la riqueza folclórica nacional. El Vallenato, con las historias narradas en sus cantos, con sus acordes y líricas, devela las vivencias personales de los juglares y el sentir de un país rico en leyendas y mestizajes. Estas características esenciales del Vallenato son precisamente las que se encuentran hoy en riesgo y en ese sentido el proceso de patrimonialización espera convertirse en el escudo de los creadores e intérpretes del Vallenato, para la preservación de esta tradición popular amenazada por los mercantilización de la música.


NOS INTERESA CONOCER TU OPINIÓN. EXPRÉSATE. DEJA TU MENSAJE EN: http://clustervallenato.wordpress.com/2012/10/03/del-5-al-7-de-octubre-habra-foro-sobre-la-salvaguardia-del-vallenato-tradicional/ 

lunes, 1 de octubre de 2012

Peripecias del grado de la primera promoción del Colegio Loperena


En su discurso, el médico ortopedista-traumatólogo José Enrique Mendiola, durante el acto protocolario de celebración del septuagésimo aniversario del Colegio Nacional Loperena, narró episodios de la historia no oficial de los primeros años de la institución.

El siguiente fue su discurso:

Señor alcalde de Valledupar, doctor Fredys Socarrás Reales; señor rector del Colegio Nacional Loperena, doctor Gonzalo Quiroz Martínez; doctora Alba Luz Luque-Lommel, presidenta ejecutiva de AVIVA; señor Pedro Durán, gerente de la misma fundación y sus miembros: doctoras Jenny Uhía, Fanny Ortega, Annie Marshall, Mary Saurith de Ortega; señora Lolita Acosta, eminente periodista, coordinadora del homenaje que hoy se brinda al Colegio Loperena; demás miembros de la honorable junta directiva de AVIVA que tuvieron la amabilidad de invitarme a este importante evento; honorables ex alumnos del Colegio, señoras y señores: antes de continuar con esta breve intervención solicito de ustedes un minuto de silencio para elevar al altísimo una plegaria por los compañeros desaparecidos: doctores Efraín Córdoba Castilla, José Manuel Martínez Quiroz y José María Trespalacios. Paz en su tumba.

Me acompañan en este recinto los doctores Emilio Araos Solano, Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia, Luis Pimienta Cotes, Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Antioquia, y el destacado pedagogo, licenciado Cicerón Sierra Díaz, de la Universidad del Atlántico.

En el uso de la palabra les habla José Enrique Mendiola Montero, Médico Cirujano de la Universidad Nacional, especialista en ortopedia, traumatología y enfermedades de la columna vertebral.

Por una gentileza de las directivas de la Fundación AVIVA, entidad cívica que se ocupa del bienestar, embellecimiento y progreso de nuestra ciudad, vine especialmente de Bogotá, donde resido actualmente, a celebrar con ustedes el septuagésimo aniversario de la fundación de nuestro amado Colegio Loperena, faro de luz que iluminó las mentes de innumerables generaciones que han dado y siguen dado brillo y prestigio a nuestra región y a nuestro país y que se ganó por si solo el afecto entrañable y la admiración indescriptible de quienes hemos tenido el honor de ingresar a sus aulas.

¡Oh Loperena! ¿qué habría sido de nosotros si no nos hubierais permitido abrevar en el pozo de conocimientos que fuiste para todos los estudiantes vallenatos y los que veníamos de las diferentes poblaciones vecinas a calmar nuestra sed intelectual, me refiero a poblaciones como Atánquez, Patillal, Codazzi, Gamarra, Villanueva, San Juan del Cesar, Barrancas, Fonseca, El Molino y muchas otras. Sois el gestor de nuestros triunfos.

Recuerdo con infinita gratitud a quienes guiaron nuestras vidas y orientaron nuestros destinos dentro de su apostolado profesoral. Enrique Pupo Martínez, Francisco Molina Sánchez, Hernando García Lopez, Guillermo Hundeck, Gustavo Maldonado, Remberto Teherán León y Jorge Perez Álvarez fueron, entre muchísimos más que todos recordamos con agradecimiento, pilares insustituibles de nuestra formación integral como gentes de bien, caballeros de honor y ciudadanos de avanzada. Loor a su memoria.

Fundado en 1942 por gestión de nuestro ilustre parlamentario doctor Pedro Castro Monsalvo, durante la presidencia del doctor Alfonso López Pumarejo, catorce años más tarde, en 1956, fecha en que hacíamos cuarto de bachillerato, el colegio no tenía aprobación oficial para quinto y sexto. Había que ir a otros colegios como el San Simón de Ibagué, el Miguel Antonio Caro de Ocaña o el Fray Cristóbal de Torres de Bogotá para terminar el bachillerato. Ante esta circunstancia y nuestra difícil situación económica para ir a esas instituciones educativas, solicitamos respetuosamente al ministerio de Educación Nacional la solución a este problema, y en vista de que no nos respondían, acudimos en bloque al Liceo Celedón de Santa Marta que si nos aceptaba. Tuvimos la fortuna de que estando en esta histórica ciudad, llego allí procedente de Bogotá la comisión del ministerio de Educación Nacional que esperábamos para la aprobación de los últimos grados pendientes, con ellos nos regresamos y logramos resolver tan difícil situación.

A finales del sexto año y para coordinar la fecha y las actividades de la graduación solicitamos la colaboración de nuestro alcalde, el eminente médico doctor Antonio José Sierra, y con su concurso decidido y entusiasta invitamos al señor gobernador del Magdalena, Teniente Coronel Millán Vargas, quien de manera formal y atenta nos prometió asistir personalmente. Con esa promesa y la coordinación de nuestro rector, el señor Gustavo Rey Torres, conseguimos que don Jorge Dangond Daza, que estaba terminando de adecuar el Teatro San Jorge, nos permitiera estrenarlo con nuestra graduación y gracias a su nobilísimo gesto así se hizo.

En acto solemne, el 18 de noviembre de 1957, con la presencia del cuerpo de profesores, del señor alcalde y su gabinete, el señor gobernador del departamento del Magdalena nos hizo el honor de acompañarnos con su equipo de gobierno y además, como si fuera poco, con una brillantísima comisión de directivos de la Universidad Nacional de Colombia que estaba de visita en Santa Marta, integrada por nadie menos que el doctor Abel Naranjo Villegas, decano de la facultad de Derecho y por el doctor Arturo Villegas Giraldo, decano de la facultad de Filosofía y Letras, orador eminentísimo. En mi condición de bachiller con las notas más altas, dentro del organigrama previsto en dicha celebración, me correspondió la dignidad de llevar la palabra después de lo cual el señor gobernador Teniente Coronel Millán Vargas, el doctor Abel Naranjo Villegas y el doctor Arturo Villegas Giraldo extasiaron a la concurrencia con piezas oratorias de tanta belleza que habrían hecho vibrar de emoción a Virgilio, Demóstenes, Sófocles y a los clásicos más exigentes de la literatura greco-romana.

Gracias, gracias, gracias, Colegio Loperena. Te llevamos en el corazón y en nuestra alma. Que los egresados de tu claustro nos unamos como una fraternidad grande que te cuide, te consienta, te proteja y dentro de compañas cívicas altruistas de restauración y embellecimiento arquitectónicos, como el Ave Fénix te levantes soberbio, sacudas tus cenizas vetustas y te permita llegar por las alturas como el cóndor andino del inmortal Julio Flórez, a las rubias pestañas de los astros.

En su discurso, el médico ortopedista-traumatólogo José Enrique Mendiola, durante el acto protocolario de celebración del septuagésimo aniversario del Colegio Nacional Loperena, narró episodios de la historia no oficial de los primeros años de la institución.

El siguiente fue su discurso:

Señor alcalde de Valledupar, doctor Fredys Socarrás Reales; señor rector del Colegio Nacional Loperena, doctor Gonzalo Quiroz Martínez; doctora Alba Luz Luque-Lommel, presidenta ejecutiva de AVIVA; señor Pedro Durán, gerente de la misma fundación y sus miembros: doctoras Jenny Uhía, Fanny Ortega, Annie Marshall, Mary Saurith de Ortega; señora Lolita Acosta, eminente periodista, coordinadora del homenaje que hoy se brinda al Colegio Loperena; demás miembros de la honorable junta directiva de AVIVA que tuvieron la amabilidad de invitarme a este importante evento; honorables ex alumnos del Colegio, señoras y señores: antes de continuar con esta breve intervención solicito de ustedes un minuto de silencio para elevar al altísimo una plegaria por los compañeros desaparecidos: doctores Efraín Córdoba Castilla, José Manuel Martínez Quiroz y José María Trespalacios. Paz en su tumba.

Me acompañan en este recinto los doctores Emilio Araos Solano, Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia, Luis Pimienta Cotes, Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Antioquia, y el destacado pedagogo, licenciado Cicerón Sierra Díaz, de la Universidad del Atlántico.

En el uso de la palabra les habla José Enrique Mendiola Montero, Médico Cirujano de la Universidad Nacional, especialista en ortopedia, traumatología y enfermedades de la columna vertebral.

Por una gentileza de las directivas de la Fundación AVIVA, entidad cívica que se ocupa del bienestar, embellecimiento y progreso de nuestra ciudad, vine especialmente de Bogotá, donde resido actualmente, a celebrar con ustedes el septuagésimo aniversario de la fundación de nuestro amado Colegio Loperena, faro de luz que iluminó las mentes de innumerables generaciones que han dado y siguen dado brillo y prestigio a nuestra región y a nuestro país y que se ganó por si solo el afecto entrañable y la admiración indescriptible de quienes hemos tenido el honor de ingresar a sus aulas.

¡Oh Loperena! ¿qué habría sido de nosotros si no nos hubierais permitido abrevar en el pozo de conocimientos que fuiste para todos los estudiantes vallenatos y los que veníamos de las diferentes poblaciones vecinas a calmar nuestra sed intelectual, me refiero a poblaciones como Atánquez, Patillal, Codazzi, Gamarra, Villanueva, San Juan del Cesar, Barrancas, Fonseca, El Molino y muchas otras. Sois el gestor de nuestros triunfos.

Recuerdo con infinita gratitud a quienes guiaron nuestras vidas y orientaron nuestros destinos dentro de su apostolado profesoral. Enrique Pupo Martínez, Francisco Molina Sánchez, Hernando García Lopez, Guillermo Hundeck, Gustavo Maldonado, Remberto Teherán León y Jorge Perez Álvarez fueron, entre muchísimos más que todos recordamos con agradecimiento, pilares insustituibles de nuestra formación integral como gentes de bien, caballeros de honor y ciudadanos de avanzada. Loor a su memoria.

Fundado en 1942 por gestión de nuestro ilustre parlamentario doctor Pedro Castro Monsalvo, durante la presidencia del doctor Alfonso López Pumarejo, catorce años más tarde, en 1956, fecha en que hacíamos cuarto de bachillerato, el colegio no tenía aprobación oficial para quinto y sexto. Había que ir a otros colegios como el San Simón de Ibagué, el Miguel Antonio Caro de Ocaña o el Fray Cristóbal de Torres de Bogotá para terminar el bachillerato. Ante esta circunstancia y nuestra difícil situación económica para ir a esas instituciones educativas, solicitamos respetuosamente al ministerio de Educación Nacional la solución a este problema, y en vista de que no nos respondían, acudimos en bloque al Liceo Celedón de Santa Marta que si nos aceptaba. Tuvimos la fortuna de que estando en esta histórica ciudad, llego allí procedente de Bogotá la comisión del ministerio de Educación Nacional que esperábamos para la aprobación de los últimos grados pendientes, con ellos nos regresamos y logramos resolver tan difícil situación.

A finales del sexto año y para coordinar la fecha y las actividades de la graduación solicitamos la colaboración de nuestro alcalde, el eminente médico doctor Antonio José Sierra, y con su concurso decidido y entusiasta invitamos al señor gobernador del Magdalena, Teniente Coronel Millán Vargas, quien de manera formal y atenta nos prometió asistir personalmente. Con esa promesa y la coordinación de nuestro rector, el señor Gustavo Rey Torres, conseguimos que don Jorge Dangond Daza, que estaba terminando de adecuar el Teatro San Jorge, nos permitiera estrenarlo con nuestra graduación y gracias a su nobilísimo gesto así se hizo.

En acto solemne, el 18 de noviembre de 1957, con la presencia del cuerpo de profesores, del señor alcalde y su gabinete, el señor gobernador del departamento del Magdalena nos hizo el honor de acompañarnos con su equipo de gobierno y además, como si fuera poco, con una brillantísima comisión de directivos de la Universidad Nacional de Colombia que estaba de visita en Santa Marta, integrada por nadie menos que el doctor Abel Naranjo Villegas, decano de la facultad de Derecho y por el doctor Arturo Villegas Giraldo, decano de la facultad de Filosofía y Letras, orador eminentísimo. En mi condición de bachiller con las notas más altas, dentro del organigrama previsto en dicha celebración, me correspondió la dignidad de llevar la palabra después de lo cual el señor gobernador Teniente Coronel Millán Vargas, el doctor Abel Naranjo Villegas y el doctor Arturo Villegas Giraldo extasiaron a la concurrencia con piezas oratorias de tanta belleza que habrían hecho vibrar de emoción a Virgilio, Demóstenes, Sófocles y a los clásicos más exigentes de la literatura greco-romana.

Gracias, gracias, gracias, Colegio Loperena. Te llevamos en el corazón y en nuestra alma. Que los egresados de tu claustro nos unamos como una fraternidad grande que te cuide, te consienta, te proteja y dentro de compañas cívicas altruistas de restauración y embellecimiento arquitectónicos, como el Ave Fénix te levantes soberbio, sacudas tus cenizas vetustas y te permita llegar por las alturas como el cóndor andino del inmortal Julio Flórez, a las rubias pestañas de los astros.