Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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martes, 15 de marzo de 2011

AMÉRICA LATINA Y SÓLO ALGO MÁS Por. Laura Valbuena Oñate

lauraval921130@hotmail.com

Pensar en América Latina como una construcción de la colonización y el imperialismo me representa, por lo menos a mí, muchas dudas. Sí, tenemos aspectos divergentes, pero más que fronteras, compartimos un anhelo común de progreso y crecimiento limitado por nosotros mismos y nuestra “mentira populista” y no por lo que otros han intentado –y muchas veces logrado- hacer de nosotros a partir de esa “divinización” que hemos construido al referirnos a ellos. En la década de los 70´s se instauró como principio de Derecho Internacional la libre determinación de los pueblos; unos se han reconstruido y otros se han vilipendiado. De ahí a creer que nuestra identidad ha estado marcado por los golpes de la historia nos conduce al error, pues como bien señala Rangel, desde 1824, Bolívar –el excelso héroe de nuestros pueblos- se esforzó por fundar una unión de naciones hispanohablantes. Entonces, ¿hemos de emular lo que otros países exitosos han hecho de sí mismos o seguiremos pretendiendo, como cita Galeano que en este juego de suma cero debemos resignarnos a perder y que la historia del subdesarrollo de América Latina no es más que la consecuencia del desarrollo del primer mundo? Mi respuesta es NO, ya lo dije antes, estamos sumidos en la mentira populista y de la “nueva izquierda democrática” que en vez de restituir nuestro país, sigue alimentando un resentimiento que se traduce en insurrección, bienestar y atraso. No niego que las élites de la periferia obedezcan a la educación de primer mundo, pero aun así sigue siendo una afirmación muy marxista para mi gusto. Mi objeción ante tantas disyuntivas es que en la desconexión y la sustitución de importaciones no está la salida; la salida a la pobreza está en la educación; incluso ante la heterogeneidad; la educación es un excelente factor de cohesión social. Esta misma provee de un capital humano en el largo plazo, incorruptible, innovador pero solo basta con revisar el porcentaje destinado en América Latina para educar a su gente. Sea pública o privada, la educación sigue siendo la respuesta. Del mismo modo también es cierto que es aislacionismo no es conveniente sino particionista. Como dirá Andrés Oppenhaimer mirar al pasado es un error de América Latina,
“(…) ¿Y cómo hacer para comenzar a mirar al futuro? Muy fácil: observando lo que hacen los países que más éxito han tenido en reducir la pobreza y aumentar el bienestar de toda su gente, y copiando aquello que merezca ser copiado. En otras palabras, romper nuestra ceguera periférica, y mirar menos al espejo y más por la ventana” (2010, p. 383, Basta de Historias)
La alternación socio política no debe estar condicionado a la estabilidad y conmoción política, en tanto, una política clara de conducción del Estado promueve en mayor medida el crecimiento y la productividad. Tan solo cito el caso de Chile, que ha pasado de gobiernos de derecha e izquierda sin vulnerar lo que esto representa para el país la inversión extranjera directa, los tratados de libre comercio (con un récord de 54 tratados firmados con muchos países del mundo desde Estados Unidos hasta China) y aprovechando, -sólo por ejemplificar una coyuntura regional- el boom de materias primas en 2000, no para generar más inflación sino para patrocinar mayor educación. He aquí el secreto: educación e innovación.

BIBLIOGRAFÍA
*Oppenheimer, A. (2010) ¡Basta de Historias!: la obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro. Editorial Debate.
*Galeano, E. (1971) Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI Editores.
*Rangel, C. (1976) Del buen salvaje al buen revolucionario. Monte Avila Editores.

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