Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

SAN AGUSTÍN

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martes, 22 de febrero de 2011

Las limitaciones imaginarias de las nuevas generaciones

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Por Mauricio Gutiérrez Dangond



En la última década Valledupar ha tenido un despliegue económico inocultable; nuevas empresas, un impresionante crecimiento en el sector de la construcción y un acelerado nivel de inflación así lo ratifican. Lo anterior, complementado con la llegada de nuevas universidades a la ciudad y un número de graduados cada vez mayor ha consolidado en Valledupar una base muy importante de profesionales recién graduados que al sentir una esperanza de resurgimiento económico en nuestra región han decidido permanecer en su ciudad y trabajar en ella. Incluso aquellos que estudiaron por fuera han decidido regresar y explorar nuevas oportunidades en donde consideran hay mucho por hacer, muchos de ellos preparados en las mejores universidades del país y algunos afortunados con estudios en el exterior. Nunca Valledupar había tenido tanto y tan buen capital humano como lo tiene hoy en día. Pero eso no es suficiente, hay una necesidad latente de que esta nueva generación de profesionales se preocupe por el bienestar general de los vallenatos, que asuman plenamente su ciudadanía y que contribuyan con una mayor participación en los espacios de expresión.

Los desafíos que tiene Valledupar en los próximos años requieren de personas con estatura moral, con compromiso social y con una buena preparación, que además de contribuir con el desarrollo de nuestra región, implique el involucramiento activo de las nuevas generaciones. Es preciso tener en cuenta el riesgo moral que asumen determinadas personas a la hora de definir a quien apoyar. Algunos no le dan la importancia que se merece a la sólida estructura democrática en que se ha venido convirtiendo la política de nuestro país en los últimos años, y simplemente dejan su decisión en manos de quien le ofrezca comprar su voto o regalarle una lechona que les quita el hambre por una noche pero les incrementa la angustia por los siguientes años. En las elecciones que se aproximan los invito a que nos tomemos la tarea de analizar, explorar y más que todo entender los programas políticos de los candidatos antes de tomar una decisión, pues quizás es la decisión más importante que tengamos que tomar. También es fundamental que pensemos en gente joven, bien preparada académicamente, en candidatos con ideas frescas, con soluciones diferentes a las que escuchamos todos los años para la época de elecciones. Es fundamental que salgamos de ese cascarón que nos impide ver más allá y nos limita a pensar que nuestro progreso y desarrollo únicamente se va a dar de manera endógena y que todo lo que está fuera de ese cascarón en nada va a contribuir a nuestro crecimiento económico y social. Pensemos en inversionistas extranjeros, en zonas francas, en industrias que contribuyan a la generación de empleo. Pensemos en turismo, en considerar a Valledupar como un verdadero polo de desarrollo para la región, en ofrecer incentivos para que las multinacionales se fijen en Valledupar. Pensemos en desarrollar y poner en marcha una agencia de promoción de inversión en la ciudad como ya la tienen la tienen algunas ciudades de Colombia con características similares a Valledupar como Pereira o Armenia.

Es imprescindible tener en cuenta todos estos factores a la hora de determinar quien nos representará, y más importante aún, que aquellos que pueden hacerlo supriman la limitación mental de pensar que no tienen la capacidad intelectual o social de lograrlo.

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